Señas y cuenta corriente: cómo manejarlas sin perder plata
La seña y el fiado son herramientas de venta poderosas — y agujeros de plata cuando se manejan en un cuaderno. La prenda “guardada” que nadie retira, el saldo que el cliente recuerda distinto, la libreta que se pierde: todo eso tiene arreglo con tres reglas claras y un registro que no dependa de la memoria.
Señas: las reglas que evitan el 90% de los problemas
1. Porcentaje fijo, no negociado
Definí un porcentaje estándar — entre el 30% y el 50% es lo usual en retail — y aplicalo siempre. La seña negociada caso por caso genera discusiones y señas simbólicas que no comprometen a nadie: una seña del 10% es una reserva gratis con otro nombre.
2. Plazo con fecha, dicho y escrito
“Te lo guardo hasta el 15” — con la fecha en el ticket y en el sistema. Sin plazo, la mercadería señada es stock congelado por tiempo indefinido: no lo podés vender y tampoco cobrar. Un plazo típico es de 15 a 30 días, con la política clara de qué pasa después (se libera el producto; la seña queda como crédito a favor o se pierde, según lo que definas y avises al señar).
3. Registro en el sistema, no en la cabeza
La seña bien registrada dice: qué producto, qué cliente, cuánto dejó, cuánto falta y hasta cuándo. Con eso, cualquier empleado puede completar la operación aunque no haya estado el día de la seña — y el stock señado queda identificado, no “desaparecido”.
Cuenta corriente: el fiado con límites
El fiado sobrevive porque funciona: el cliente de confianza compra más y vuelve. El problema nunca es el fiado — es el fiado sin límite y sin registro. Tres prácticas lo vuelven negocio:
- Límite por cliente: un tope de deuda razonable según el historial. Al llegar al tope, se salda antes de seguir.
- Saldo visible en cada compra: “te queda $18.000 de saldo” dicho natural en el mostrador. El registro compartido evita el momento incómodo de los recuerdos distintos.
- Revisión mensual: una vez por mes, la lista de deudas ordenada por antigüedad. La deuda que envejece sin movimiento es la que hay que salir a cobrar — con un mensaje amable alcanza casi siempre.
El costo invisible: la plata parada
Con inflación, cada peso fiado o señado que duerme pierde valor todos los días. No es un motivo para eliminar la seña ni el fiado — es un motivo para que roten rápido: plazos cortos, seguimiento activo y saldos que no envejecen. La diferencia entre una cuenta corriente sana y una sangría es puro seguimiento.
En Lumex las señas y la cuenta corriente están integradas al punto de venta: la seña se registra al cobrar, el saldo vive en la ficha del cliente y las deudas se listan con su antigüedad. Probalo 30 días gratis.
Empezar la prueba gratisPreguntas frecuentes
¿Qué hago con una seña que nunca se retiró?
Lo que hayas avisado al señar — por eso el plazo y la política tienen que decirse en el momento. Lo habitual: pasado el plazo, el producto vuelve a la venta y la seña queda como crédito a favor del cliente por un tiempo definido. Lo importante es que la regla sea pareja para todos.
¿Conviene cobrar interés por el fiado?
En el comercio de barrio, el interés explícito suele dañar más de lo que recupera. Es más sano acortar los plazos y, si hace falta, reflejar el costo financiero en el precio de lista con descuento por pago contado — el mismo efecto, mejor recibido.
¿El fiado va con o sin ticket?
Siempre con registro. La venta en cuenta corriente es una venta: sale del stock, queda en el historial del cliente y genera su comprobante. El registro es justamente lo que la vuelve cobrable.